PRANA

Muchos de nosotros empezamos a escuchar esta palabra cuando entramos a una clase de Yoga por primera vez. Aun cuando es muy común que un profesor hable de Prana varias veces durante una práctica de asanas, no es, sino ya cuando estamos más conectados con nuestro ritmo interno, que entendemos lo complejo que es este concepto.

Durante la práctica, solemos referirnos a Prana como la “fuerza vital” y al unir esta definición con técnicas de Pranayama guiamos al alumno a pensar que Prana es la respiración.

Naya-53  Si bien, la respiración es parte esencial de este concepto, no lo es todo. Prana es todo aquello que constituye nuestro entorno. Piensa en la calidad del aire que respiras, en la calidad de los alimentos que pones en tu plato, el agua que bebes, tu actitud frente a una situación incómoda y cómo tratas al extraño que comparte el ascensor contigo.

Todo lo que hagamos va a afectar a esta fuerza vital. Para entender un poco más esto, imaginemos que salimos con un grupo de amigos. Estamos horas y horas hablando, riendo y compartiendo memorias con ellos. Al ver el reloj, nos damos cuenta que después de toda una noche, no hemos cenado, pero aun así, estamos llenos. Nos sentimos completos, felices, listos para ir a la cama y nos logramos levantar después de un par de horas de sueño ¡frescos!. Este es un ejemplo en el que Prana no es ir a una clase de yoga y ser guiado por un profesor mediante técnicas de respiración; es un ejemplo cotidiano donde la actividad en la que estamos inmersos nos mantiene presentes y da como resultado una carga positiva a nuestra energía vital.

Esto no quiere decir que vamos ahora a pasar todo el día evaluando si un evento “suma o resta” Prana. La idea de una practica constante de yoga (cuando hablo de yoga, es de la filosofía de vida y de la ciencia que se esconde detrás de esta palabra, no solo de la práctica de posturas) genera de manera inconsciente beneficios que generan más armonía no solo a nuestro cuerpo, si no a nuestra mente.

Con la práctica constante (y bien guiada), podemos controlar Prana. Para ello, empleamos técnicas de Pranayama (Prana – Energia vital y Ayama – Dominar) que ayudarán a equilibrar nuestro cuerpo y mente, creando un ritmo entre nuestras inhalaciones y nuestras exhalaciones que nos servirán enormemente para una práctica diaria de meditación.

Prana es uno de mis conceptos favoritos de esta filosofía. Muchos de nosotros empezamos a internalizarlo sobre nuestro mat, pero poco a poco lo vamos llevando “Off-the-mat” y replicamos así, la belleza de nuestra práctica en nuestro día a día.

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